|
La revolución tecnológica de las telecomunicaciones está definiendo el carácter de la cultura postindustrial en la que ya llevamos 4 décadas inmersos. Al mismo tiempo, las ciudades están conquistando un papel protagonista en la organización de nuestra sociedad, y son aquellas ciudades capaces de desarrollar una personalidad diferenciada y atractiva las que se están constituyendo en nodos de la economía internacional gracias a unas estructuras sociales dinámicas que hacen posibles estos éxitos urbanos. La clave para las ciudades contemporáneas reside en su capacidad para poder atraer capitales económicos y humanos con fuerte carácter innovador ...
Más que de ciudades deberíamos quizás hablar de áreas regionales metropolitanas que funcionan como auténticos organismos urbanos, más allá de límites políticos y administrativos. Y la capacidad de atracción de estos nuevos territorios urbanos depende directamente de un concepto cada día más complejo y exigente, la calidad de vida.
Este nuevo escenario, la gran escala, es fruto en gran medida de una extraordinaria interactividad económica, o globalización, y exige una nueva cultura metropolitana pensada desde la escala del territorio en la cual innovación y sostenibilidad deben ser los protagonistas.
|
|